

- Empatía: Sentí comprensión tanto por la madre y su hija como por la docente, ya que sabía que los conflictos tienen múltiples perspectivas y no siempre la versión inicial es la definitiva.
- Preocupación: Me inquietaba el desenlace del caso y la imagen institucional que se podía ver afectada.
- Estrés y responsabilidad: Sentí la carga de estar pendiente de la solución del conflicto, buscando mediar entre ambas partes.
- Ira y frustración: Por momentos me sentí molesta ante la escalada del problema y la manera en que se manejó el enfrentamiento.
- Temor: Me preocupaba que el caso tuviera repercusiones legales o disciplinarias para la institución y para mí como directora.
- Impacto en la escuela: La denuncia generó un ambiente de tensión entre los docentes y afectó temporalmente la confianza de los padres en la institución.
- Impacto en mi liderazgo: Me hizo reflexionar sobre la importancia de actuar con calma, estrategia y comunicación clara en situaciones de crisis.
- Lecciones para el futuro: Comprendí que la prevención y la supervisión son clave para evitar conflictos que puedan escalar a niveles legales.


- Monitoreo preventivo de actividades escolares: Asegurar que todos los estudiantes participen en igualdad de condiciones y que no haya malentendidos que puedan derivar en denuncias.
- Protocolo de atención a padres: Establecer un sistema de comunicación efectiva y anticipar posibles conflictos mediante reuniones preventivas.
- Manejo de crisis y resolución de conflictos: Implementar estrategias para gestionar emociones tanto propias como del personal docente y las familias, garantizando siempre una respuesta profesional.
- Apoyo a los docentes: Asegurar que los maestros se sientan respaldados en su labor y brindarles capacitación en comunicación con los padres.